¿A qué te suena la cena?

En cada una de las experiencias que vivimos, la percepción juega un papel fundamental, y la relación entre gastronomía y música no se queda atrás. Pues, aunque es cierto que solemos disfrutar más una cena acompañados de música suave, las notas y acordes musicales pueden, incluso, alterarnos la completa sensación de cada bocado.

Saboreamos con nuestros sentidos, no solo con la boca.

Afirma Charles Spence, experto en psicología experimental: “No es nuestra lengua la que saborea la comida sino que es nuestro cerebro el que recibe las experiencias de los sabores”.

De suerte que, es también nuestro cerebro el responsable de codificar para nosotros el resto del ambiente en el que disfrutamos nuestros alimentos.

El papel de la música

Música lenta puede ayudarnos a disfrutar al mismo ritmo nuestra comida, por lo que las noticias de saciedad llegarían oportunamente al cerebro. Por el contrario, la música estruendosa o demasiado acelerada, también puede hacer que emulemos tal velocidad al comer.

De la misma forma, algunas melodías, según el compás, tienen el potencial de intensificar o atenuar los sabores de nuestros platillos.

Entre las recomendaciones que hay es que el vino se disfruta mejor con música clásica, cuanto más te guste la música que escuchas, más te gustará la comida que paladeas.

Comentarios en Facebook