Aléjate del azúcar refinada

No es un secreto el peligro que el consumo de azúcar refinada representa para el organismo. Más aún en las cantidades que la utilizamos actualmente. Este ha aumentado tanto, que en los últimos 60 años se ha triplicado el consumo mundial. Mientras que la recomendación de la OMS es que la cantidad diaria de azúcar no sea superior al 10% de las calorías ingeridas.

De forma natural, lo que comemos contiene distintos tipos de azúcar. La gran diferencia está en que estas clases de azúcar se acompañan con los elementos necesarios para metabolizarse correctamente, no así con el azúcar refinada, lo que la hace tan perjudicial.

Como no podríamos imaginar nuestra vida sin dulzura, por fortuna, existen cada vez más alternativas al azúcar refinada. Y encontramos edulcorantes naturales y artificiales y de alto valor calórico o bajo valor calórico.

Sustitutos de azúcar

Si no te puedes desprender del azúcar, elígela integral o morena (masacrado). También puedes optar por jarabe de agave o arce, miel de flores, de caña o de abeja que endulza 25 veces más que el azúcar y es un potente antibiótico natural. Todas son buenas opciones, aunque su valor calórico no es bajo.

La mayoría de los edulcorantes bajos en calorías son artificiales o, en el mejor de los casos, de origen natural, en cierta medida. Y aunque nos encanta privilegiar lo 100% natural y satanizar lo artificial, lo cierto es que ninguno de los edulcorantes cuenta con la suficiente evidencia que demuestre que es dañino para el organismo si se consume en las cantidades correctas. Incluso los de origen natural pueden ser peligrosos si se abusa de su consumo.

Dentro de los artificiales no calóricos están el aspartamo que se deriva del ácido aspártico y la fenilalanina; la sacarina, sintetizada a partir de alquitrán de hulla; y la sucralosa, compuesta por moléculas de cloro azúcar.

Por otro lado, es cierto que la stevia es una planta de origen natural, edulcorante y acalórica, aunque lo que consumimos son glucósidos de steviol, que requirieron de un proceso químico para su extracción. La misma suerte tiene el xilitol, obtenido de madera de abedul, con un valor calórico reducido y buen sabor, pero que tampoco se salva de procesos químicos para llegar a nuestra mesa.

¿Cuál es la mejor opción para endulzarnos la vida? Como en todo, el exceso es el principal problema, lo ideal es reducir nuestro consumo de azucares añadidos, y sea cual sea la opción que nos convenza, consumirla con moderación y nunca exceder la dosis diaria recomendada.

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