Amamos el guacamole

Un sencillo pero nutritivo manjar que todos amamos es el guacamole, una de las tantas delicias de México para el mundo. Elaborado de manera simple con unos cuantos ingredientes, el secreto de un rico guacamole está en la proporción de elementos y la sazón de quien lo prepare.

Así como el aguacate, el guacamole ha dado la vuelta al mundo, integrándose incluso en la propia gastronomía de cada país. Sin embargo, prácticamente en cualquier parte puedes encontrar una propuesta de guacamole mexicano recién hecho.

Y además de ser versátil y sabroso, el aguacate tiene altas cantidades de fibra y ácidos grasos, proporciona diversos micronutrientes y más potasio que el plátano. En el país, existen al menos veinte variedades de aguacate, como hass, criollo, bacon o fuerte, y se reconocen tres razas: mexicana, antillana y guatemalteca.

Regalo divino

El aguacate es un árbol de origen mexicano, su nombre proviene del náhuatl ahuacatl, que se traduce en “testículos de árbol”, bautizado así por la forma de su fruto. Un árbol que desde épocas prehispánicas ha sido muy valorado e igualmente su excepcional fruto.

En este espíritu, dentro de la cosmovisión mesoamericana, la creación del guacamole fue un regalo de Quetzalcóatl para el pueblo. Un ahuacamolli (ahuacatl y molli, mole), que originalmente estaba compuesto por aguacate, chile y jitomate.

Fue hasta la llegada de los conquistadores españoles que a la receta se agregarían insumos de otros lugares, como cebolla, limón, pimienta, ajo o cilantro.

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