Así se disfruta una copa de vino

Queridos amigos de Mamma Bella, en este lunes eclipsado, les voy a contar algo de lo que he aprendido durante mi carrera sobre una de las bebidas más antiguas y famosas del mundo: el vino tinto.

Aunque no hay una fecha clara de cuándo surgió el vino en la tierra, apuntes históricos aseguran que fue en la Edad de Bronce, es decir, 3 mil años antes de Cristo. Se piensa que fue en la zona de lo era la antigua Mesopotamia, donde surgió una de las primeras civilizaciones y que hoy es el territorio de parte de Siria e Irán.

Pues bueno, hay toda una industria alrededor de esta legendaria bebida y toda una cultura alrededor de su consumo. Es decir, de cómo debe ingerirse, a qué temperatura y con qué comidas. El arte de estudiar el vino se llama enología, y aunque se trata de una carrera de años, aquí van algunos tips para que queden como expertos a la hora de tomar una copa de vino:

Beber vino involucra todos los sentidos

1. El vino se produce a través de la fermentación de la uva y requiere de un ingrediente principal: el tiempo. Es decir, que el sabor y textura del vino dependen de la cosecha de la uva y de su tiempo de fermentación en las barricas. De ahí bien el dicho: “Es como los buenos vinos, mientras más pasa el tiempo, mejor”.
2. El vino tinto es sensible a la luz (por eso se vende en botellas de cristal obscuro). Por eso también debe conservarse siempre en un lugar húmedo, poco iluminado y en posición horizontal. Así el corcho se mantiene húmedo y no sufre daños a la hora de abrir la botella, estropeando la bebida.
3. El vino debe tomarse en una copa de cristal transparente con tallo largo. Es importante tomar la copa siempre por el tallo, para evitar calentar la bebida con la temperatura corporal y alterar el sabor.
4. Para degustar un vino se requiere incorporar todos los sentidos, así que el primer paso es admirar el líquido a través de su recipiente. Debe ser una bebida con cuerpo (es decir que se quede en las paredes de la copa), con buena textura y transparencia total. Después, el regalo es para el olfato: hay que inhalar desde la copa para apreciar el festival de notas que el vino nos ofrece. Pueden ser notas –es decir, aromas- a frutas, a hierbas, especias o maderas. Por último, el vino se bebe lentamente y se deja un momento en la boca para apreciar todos sus sabores.
5. Los mejores alimentos para maridar el vino tinto son: carnes rojas, carnes a la parrilla, embutidos, quesos y pan.
6. Por el contrario, el vino blanco se lleva mejor con pescados, mariscos y ciertos postres, pues aporta frescura.

¡Listo! Es hora de disfrutar una deliciosa copa de vino. Como sabrás, en Mama Bella tenemos una amplia carta de vinos para llevar tu experiencia culinaria a otro nivel. ¡Salud!

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