Dale ritmo a tu cuerpo

La música es una de las mejores compañías y la elección del ritmo adecuado puede no solo amenizar nuestras actividades, sino, además, potenciar los resultados. Esto, porque escuchar música implica el uso de todas las partes de nuestro cerebro.

De suerte que, más de lo que imaginamos, la música que escuchamos afecta a la forma en que percibimos el mundo, nuestros estados de ánimo y hasta define algunos de nuestros rasgos como personas.

La música en el cuerpo

La relación del cuerpo con la música es tal, que hasta nuestro corazón modifica sus latidos para imitar a la música que escuchamos, nuestro “ritmo cardiaco” se sincroniza con el ritmo de la canción que suena. ¿Lo has notado?

Por si fuera poco, cuando escuchamos música, nuestro cerebro genera conexiones neuronales de manera mucho más rápida que con otras actividades cotidianas, por lo que estimula los procesos del pensamiento y diversas áreas del cerebro.

La producción de dopamina, la sustancia que nos genera placer, es otro de los beneficios de la música en el cuerpo, una característica que también comparte con la comida. Es por eso que ambas tienen un efecto directo en nuestro humor. Además, según el ritmo de la música puede calmarnos, alegrarnos o hasta generarnos ansiedad.

Y ciertos aspectos de la misma, como el ritmo y tono, pueden incrementar nuestro rendimiento y resistencia al ejercicio físico intenso hasta en 15%. También puede disminuir la sensación de esfuerzo, gracias a la dopamina, lo que hace más agradable dicha actividad.

Así que programa tu selección de playlist ideal para cada momento, para que no le falte ritmo a tu cuerpo. Y como dirían Los del Río: “Dale a tu cuerpo alegría, Macarena”.

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