El tan esperado recalentado

Desde que tengo memoria, hay una verdad indiscutible cuando de comida navideña se habla: todo, todo sabe más rico al día siguiente.

No sé bien cómo llegó esta tradición a las mesas de las familias mexicanas, pero es una de las que más me gusta: el recalentado del día siguiente. Yo imagino que, como nos encanta cocinar en grandes cantidades, desde tiempos remotos sobraba mucha comida, y el ambiente la noche del 24 de diciembre se ponía tan bueno, que todos los invitados decidían continuar pasándola bien y saboreando las delicias cocinadas para la ocasión.

No sé si sea verdad o mentira, pero hay algo cierto: el recalentado siempre se espera con gusto y antojo. Y hay quienes incluso aseguran que esperan con más gusto el día de Navidad, el 25, que la Nochebuena.

Cualquiera que sea el origen de esta costumbre, a mí me encanta, así que en mi casa, que es de todos ustedes, ya están listo el pan calientito (obvio de los hornos de Mamma Bella) para hacer tortas de todo lo que anoche disfrutamos.

¡Buen provecho!

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