Eternamente Amy

Amy Winehouse nació el 14 de septiembre de 1983. Fue a muy temprana edad una de las cantantes más reconocidas de su generación, por su particular timbre de voz y por la intensa manera en que interpretaba sus canciones.

Debutó en 2003 a partir de que lanzó su primer disco, Frank, los éxitos no pararon, aunque tuvo una carrera corta debido a su inesperada muerte en 2011. Durante esta breve trayectoria obtuvo más de 20 premios, entre ellos dos Grammy, pero la fama, al parecer, no era una buena compañía para su alma atormentada.

Amy y los problemas emocionales

Sostuvo una relación sentimental con Blake Felder. Fue tan tormentosa, que la llevó, durante una ruptura, a consumir pastillas para la depresión y a enfrentarse a desórdenes alimenticios. Tiempo después volvió con él y tras casarse, ella empezó a ingerir drogas duras. Ese fue el comienzo de su decadencia, del fin.

Se divorció de Felder en 2009 y aunque sostuvo una relación con Reg Travis, no logró recuperarse de sus problemas emocionales ni de las adicciones. A tal grado estaba alterada,  que sus conciertos empezaron a ser, en voz de su mismo público, “desastrosos”.

Su cuerpo fue hallado sin vida en julio de 2011. Según el parte médico, su muerte se debió a causa de un colapso nervioso por el síndrome de abstinencia. Ante el asombro y la tristeza de sus fans, la cantante se unió al trágicamente llamado “Club de los 27” al que pertenecen Jannis Joplin, Jimmy Hendrix, Jim Morrison, Brian Jones, Kurt Cobain, entre otros.

Así, a pesar de su ausencia física, su poderosa voz, su imponente presencia en el escenario y su manera única de ser, quedaron plasmadas en cada una de las canciones que seguimos escuchando y admirando.

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