Flan-tástica tradición

Coronar una rica comida con un delicioso postre es un verdadero placer. Uno de los favoritos, por su ligereza y dulzura, es el flan. Uno de los postres más populares del mundo, un clásico que no pasa de moda y que es tan versátil como el ingenio de cada receta.

Con tantas recetas como formas de cocinar, hay flanes de todo tipo: comerciales, caseros, gourmet, “instantáneos”, de vainilla, queso de cabra, almedras, chocolate, coco, limón o cajeta, como nuestra exquisita receta de Flan de cajeta para este postre de leche.

Historia milenaria

Este postre simple, en apariencia, puede ser capaz de robar protagonismo en la mesa. Incluso en sus orígenes era un plato tradicional solamente de Cuaresma, no como ahora que finaliza una buena comida. Además, lo pedimos solo como un antojo o para acompañar con café.

Distintas versiones antecedieron al flan como lo conocemos actualmente. Si bien el huevo y la leche siempre estuvieron presentes, los historiadores gastronómicos remontan su origen a épocas del Imperio Romano y su receta de tyropatinam, un dulce con huevo, leche y miel espolvoreado con pimienta.

Hacia el medievo, la receta se popularizó en tiempo de Cuaresma cuando para evitar la carne, crearon el “flado” de huevos cuajados con pescado, espinacas o también frutas, queso y miel. Estas versiones saladas y dulces se propagan por Europa. Ya en el siglo VII aparece el nombre de flan por primera vez y la preparación dulce de esta creación se vuelve más popular.

El flan llega a nuestro país con los españoles, arraigándose luego en nuestras costumbre. Desde entonces podemos saborear numerosas propuestas del milenario postre de leche, tal como el espectacular flan horneado con cajeta de Mamma Bella.

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