Los mitos y verdades del gluten

En los últimos años, el gluten ha sido satanizado y se ha creado una “moda” en la que millones de personas alrededor del mundo están sacándolo de sus dietas por considerarlo “más saludable”. Pero, ¿en verdad sabemos qué es el gluten y de qué manera afecta al cuerpo humano?

Técnicamente, El gluten es una proteína amorfa que se encuentra en la semilla de muchos cereales (trigo, cebada, centeno, espelta, triticale y posiblemente avena) combinada con almidón. Representa un 80% de las proteínas del trigo y está compuesta de gliadina y glutenina. El gluten es el responsable de la elasticidad de la masa de harina, y confiere la consistencia elástica y esponjosa de los panes y masas horneadas

Los medios de comunicación y las redes sociales también han contribuido a la mala fama del gluten. Muchos famosos que han abandonado el gluten –una lista que incluye a Gwyneth Paltrow, Miley Cyrus y Victoria Beckham– dicen que no han eliminado el gluten de sus dietas por diversión, sino porque tienen intolerancia, algo que se detecta con la ayuda con un profesional de la salud y nutrición. El problema es que se ha desencadenado el efecto “nocebo”: la idea de que creer que algo te puede hacer daño genera de verdad efectos negativos.

Ingerir gluten no supone ningún riesgo para las personas que están fuera del espectro de enfermedades relacionadas con este elemento, y la mayoría de los expertos está de acuerdo. Es decir, a menos que estés diagnosticado con enfermedad ciliaca (que impide el procesamiento del gluten y ocasiona desgaste y daño en el intestino) o intolerancia REAL al gluten, no hay razón para sacarlo de tu dieta diaria.

Lo que mucha gente piensa erróneamente es que, eliminar el gluten de la dieta es sinónimo de dieta. Puede coincidir que se reduzca el consumo de pan y harinas, pero el gluten no tiene nada que ver con la pérdida de peso. La presencia o ausencia del gluten no está correlacionado con la calidad de la dieta. Lo que es importante es la amplia selección de alimentos que se hacen en la dieta, ya sea libres de gluten o no. Si un individuo cuya dieta contiene grandes cantidades de panes, pastas y galletas (especialmente aquellas hechas de harinas refinadas) cambia a una dieta libre de gluten –la cual elimina estos alimentos mientras que incrementa frutas, verduras y otras comidas saludables– entonces la dieta resultante probablemente sería más saludable.

Además, muchos productos “gluten free” suelen ser más calóricos que los normales ya que se le añaden grasas y azúcares para compensar la textura y sabor que la falta de gluten les ocasiona.

Si un médico no te ha confirmado una enfermedad en la que realmente te sea difícil digerir el gluten, entonces no le tengas miedo. Hemos comido panes con harina de trigo por miles de años ¡y aquí seguimos!

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