Hijos del maíz

Con una tradición ancestral y una cercana relación con este cereal, los mexicanos somos conocidos como hijos del maíz. Y si bien a esta planta debemos nuestra creación, según la cosmovisión prehispánica, actualmente conservamos el mote por la enorme creatividad y usos que le damos al maíz.

Así, entre la abundancia gastronómica a partir del maíz, hay guisos, caldos, frituras, platillos completos o complementarios; con granos enteros o convertidos en masa. Y de la misma suerte, elaborados a partir de masa de maíz encontramos un sinnúmero de delicias.

Entre estos típicos antojitos mexicanos, el huarache es uno de los más socorridos, una delgada versión de tlacoyo, de masa rellena con frijol, pero con una forma plana y alargada, emulando justamente la suela de un huarache; que además de cubrirse con salsa, se complementa con carne, huevo, queso o algún otro guiso.

Con todo el sabor a México, en Mamma Bella te recomendamos nuestros tradicionales Vicente y Alejandro Fernández, dos exquisitos huaraches. Uno con suave pechuga al pastor con piña asada, y el otro con fajas de arrachera de res en salsa arriera, acompañados de salsa verde y roja asada.

La leyenda

Cuenta la leyenda mesoamericana, que la semilla de maíz fue un regalo de Quetzalcóatl para los aztecas, quienes al sembrarlo y cosecharlo se volvieron más fuertes, construyeron ciudades, palacios, templos y aumentaron sus riquezas. Momento desde el cual los aztecas veneraron al generoso Quetzalcóatl, dios amigo de los hombres, que les trajo el maíz.

Ante el libro sagrado de los mayas, nuestra relación con el maíz es mucho más estrecha, a tal grado, que del mismo están conformados carne y hueso del hombre. Así, relata el Popol Vuh, que cuando los dioses sintieron la necesidad de ser venerados pensaron en la creación del hombre.

En un primer intento los hicieron de barro, pero eran blandos y sin entendimiento; probaron hacerlos con madera, pero no tenían alma ni pensaban; finalmente los hicieron de maíz amarillo y blanco, y resultaron bellos, fuertes e inteligentes.

 

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