La pasta italiana

En Italia, durante el siglo XVIII, la pasta se expandió por la península y posteriormente enloqueció al resto de Europa. Los orígenes de este producto son inciertos, pero sin duda forman parte de la identidad gastronómica italiana.

Mucho se habla sobre su origen. Hasta ahora sólo hay indicios e hipótesis significativas, pero no concluyentes. Es hasta el siglo XVIII cuando se vuelve esencia de la cocina italiana y cuando se empieza a construir una historia a su alrededor.

La pasta es en buena medida la base de hidratos de la dieta italiana y debe adecuarse al amplísimo abanico de sus recetas, que muchas veces intentan incluir en un solo plato la proteína de la carne o el pescado y los vegetales de la salsa sofrita, con base al tomate, pero también a muchas otras hortalizas, como la col, el brócoli, la calabaza, los calabacines, etc. Estas salsas de verduras normalmente usan de base el aceite de oliva.

Existe una gran variedad de tipos y formas de pasta italianas, para que cada una de ellas se amolde a los distintos platos, condimentos y salsas, se puedan envolver y contener en su interior.

La comida de Italia es variada. Refleja la variedad cultural de sus regiones así como la diversidad de su historia. La cocina italiana, está incluida dentro de la denominada gastronomía mediterránea y es imitada y practicada en todo el mundo. Es muy común que se conozca a la gastronomía de Italia por sus platos más famosos, como la pizza, la pasta y el risotto, pero lo cierto es que es una cocina donde se reflejan los abundantes olores y sabores del mediterráneo.

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