Las poderosas hierbas de olor

Si me preguntaran cómo definiría las hierbas de olor, yo diría que son esas aliadas en la cocina que nadie ve, pero que todos notan.

Muchas de las hierbas que utilizamos son parte fundamental de la dieta mediterránea, y algunas otras pertenecen a la milenaria comida mexicana, como el epazote y el pápalo. En realidad, se trata de plantas comestibles, muy aromáticas, que en pequeñas cantidades pueden modificar e intensificar el sabor de los alimentos.

Cualquiera que se precie de ser buen cocinero debe tener una especie de “kit básico” de hierbas que con un solo toque pueden hacer toda la diferencia en los platillos. A continuación, te digo cuáles son las básicas de mi cocina:

Hierbas de olor básicas

– Albahaca, porque es fresca y muy aromática. Prefiero comprarla el mismo día de su uso o, incluso, tener una planta en mi casa. Con pastas y como aderezo de ensalada es ideal.
– Clavo. Es de sabor muy intenso, perfumado y un poco picante. La maravilla es que va perfecto con platillos salados y con postres, y siempre hace la distinción. El clavo es el brote seco de la llamada flor de clavero.
– Canela. Esa corteza es imprescindible en la gastronomía nacional, ya sea para agregarla a un té o a los más ricos postres. Su sabor es inconfundible, pero ¡cuidado!, es demasiado fuerte como para usarla en exceso.
-Laurel. Una hierba que aporta mucho sabor a guisos y caldos. Suele utilizarse la hoja completa y se recomienda no usarlo en exceso (apenas unos minutos a la cocción), pues podría amargar los platillos.
– Romero. Son esas pequeñas ramitas que parecen un pino miniatura, su sabor astringente va perfecto con carnes y sopas. Suelo picarlo muy pequeñito o infusionarlo para evitar que cause molestias al ser masticado.

Ahí tienes mis cinco favoritas, ¿cuáles son las tuyas?, ¡cuéntame!

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