El legado del Rey Lagarto

Hace 47 años se apago el fuego de uno de los exponentes más importantes de la música rock; el cantante, compositor y brutal poeta, Jim Morrison, el Rey Lagarto, se despidió de este mundo un 3 de julio del 71 en su apartamento parisino.

¿Quién no recuerda al vocalista de The Doors? sus salvajes presentaciones entre alcohol y drogas psicodélicas, sus interpretaciones y letras llenas de sorpresa y misticismo, canciones como Light My Fire, The End, Hello, I Love You, People are Strange. Uno de los hombres más influyentes de la historia de la música y un ícono de la contracultura.

Joven talento

Con una sensibilidad impresionante para la poesía y una afición temprana por la literatura y el cine, James Douglas Morrison Clarke, logró matricularse en la Universidad Estatal de Florida y más tarde en la UCLA, donde estudió cine en la misma generación que Francis Ford Coppola.

Influenciado Nietzsche y Rimbaud, sus escritos reflejaban su peculiar visión del mundo y sus pensamientos un tanto esotéricos y oscuros. Morrison compartió con Ray Manzarek algunos de sus trabajos que pensó podían ser musicalizados, quien al escuchar su peculiar voz le sugirió formar una banda.

Así nacieron The Doors, nombre que escogieron gracias ensayo Las puertas de la percepción de Aldous Huxley; que a su vez se inspira en la cita: “Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito”, de William Blake.

Tras menos de una década de exitosa trayectoria, 13 álbumes juntos y ser la primera banda estadounidense en acumular ocho discos de oro consecutivos, The Doors tuvo que disolverse por los excesos y exhibicionismo del vocalista, pues en sus conciertos, además de la poesía y la música, no faltaban el alcohol, las drogas y sus espontáneos momentos de rebeldía y enfrentamientos con la autoridad.

A riesgo de ir preso, dejó la banda y se mudó a París con su “alma cósmica”, su mujer, Pamela Courson, donde buscando una vida más apacible, encontró la muerte de mano de los fármacos.

“La muerte hace ángeles de todos nosotros y nos da alas donde antes teníamos sólo hombros… suaves como garras de cuervo”.

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