¿Malestar después de la fiesta?

Reza un viejo dicho “Las noches alegres tienen mañanitas tristes”, esto nunca es más cierto que al despertar con múltiples malestares al día siguiente de una gran celebración y sus brindis.

Si bien los malestares pueden ser mayores o menores por factores como la cantidad de la bebida y sus niveles de calidad, lo cierto es que la famosa resaca es el conjunto de síntomas producidos por la intoxicación que sufre el organismo ante bebidas alcohólicas.

Ante la sabiduría del cuerpo para combatir los agentes extraños, algunas de las sensaciones que se pueden experimentar son fatiga, mareos, sed, irritación en el estómago y dolor de cabeza, como respuesta a la deshidratación de las meninges causada por la degradación del alcohol, dilatación de los vasos sanguíneos y disminución de glucosa en sangre.

La hidratación es clave

Comer bien y estar hidratados antes de la celebración es algo primordial, pues los líquidos y la comida disminuyen la velocidad a la que el alcohol entra en la sangre, por lo que no es recomendable comenzar el brindis con el estómago vacío. Los hidratos de carbono, son la mejor opción, así que un buen sándwich es ideal.

Durante la fiesta, alterna tu bebida con un vaso de agua, esto desacelera la llegada del alcohol al intestino delgado y la velocidad de absorción en el cuerpo. Antes de irte a dormir rehidrátate, al menos con dos vasos de agua.

Al despertar, continúa tomando agua natural. Puedes sumar alguna bebida isotónica o un jugo natural de naranja. Desayunar bien también es clave para una pronta mejoría en los síntomas. Evita los irritantes, como el café y la comida picante o grasosa, pues ralentiza el funcionamiento del estómago y aumenta el malestar.

La fruta, los lácteos, huevos, cereales, pasta y arroz son mejores aliados en la recuperación, por lo que un desayuno que incluya yogur, frutas, pan tostado y huevos revueltos es una mejor elección.

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