Pan dulce: Un esponjoso placer

¿Qué sería de la gastronomía sin el pan? Y, en especial, sin el pan de dulce. Es fácil pensar en una rica sobremesa acompañada de una taza de café caliente con una suculenta pieza de pan para terminar dulcemente una buena comida. Este elemento de la comida mexicana tiene un origen italiano, así que –como muchos otros platillos– el pan de dulce es un elemento más que México e Italia comparten.

Sobre el origen del pan dulce hay muchas leyendas al respecto. La primera, cuenta que este postre nació alrededor del año 1490, cuando un joven aristócrata llamado Ughetto Atellani de Futi, se enamoró de la hija de un pastelero de Milán. Para demostrarle su amor se hizo pasar por aprendiz de pastelero e inventó un pan azucarado con frutas confitadas y aroma de limón y naranja. Los milaneses empezaron a acudir en masa a la pastelería a pedir el: “pan de Toni”, ya que así se llamaba el ayudante. Con el tiempo se fue transformando en panettone.

Hasta la fecha México es reconocido como el país número uno a nivel mundial por su variedad y riqueza de formas y sabores. Conchas, magdalenas, moños, cañones, chilindrinas, corbatas, panqués, cuernitos, orejas, cochinitos, almejas, besos, barritas, ladrillos, condes, cocol, gendarmes, borrachos, huesos, alamar, rosca de canela, amores, trenzas, banderillas, hojaldras, ojo de buey, volcanes, polvorones, teleras y bolillos, entre otros, forman el excepcional catálogo de panes mexicanos. Para la elaboración de todos ellos, y garantizar su calidad y sabor, elegir una buena harina es importante.

Si buscas un espacio para degustar un café o té acompañado de una deliciosa dona, un esponjoso muffin o una rica pieza de pan, no olvides checar Las Tentaciones de Mamma Bella. Además, en temporada, disfruta en Mamma Bella de las recetas de pan de muerto, rosca de reyes y otras maravillas de la cocina mexicana.

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