Pero sigue siendo El Rey

Un día como hoy, pero de 1926, nació en Dolores Hidalgo, Guanajuato, una de las más grandes glorias que, musicalmente hablando, ha dado esta nación: El Rey.

José Alfredo Jiménez nació en el seno de una familia humilde y desde niño sintió gran atracción por el futbol, su primera gran pasión. Mientras hacía gracias como portero, su posición favorita, a los 11 años empezó a manifestar su atracción por la música y a crear sus primeras canciones.

Fue en sus años de juventud cuando, en un restaurante donde se ganaba la vida como cantante, fue descubierto por un empresario que lo animó a participar en un programa de la radiodifusora XEW.

Su lanzamiento al mundo del estrellato y lo que hizo fueron historia, porque es imposible hablar de música de mariachi, o de música tradicional mexicana, sin mencionar temas que son más que clásicos y que nos han dado fama mundial. Sencillamente es imposible pensar en temas de nuestro país, sin tararear: “no tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey”.

Su debilidad por las mujeres, su imagen de macho mexicano, de aquel que sufre por amores y se emborracha en la cantina, lo convirtieron, además, en un personaje icónico de su tiempo, y en un romántico conquistador de corazones. El cantautor falleció en 1973, a la edad de 47 años, pero dejó un legado musical que es, probablemente, el más importante en la historia de nuestro país.

Hoy es un buen día para recordarlo, tomar un tequila a su salud y escuchar sus canciones. ¿Cuál es tu favorita?

 

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