Di sí al postre

Si amas la dolce vita, entérate porqué comer postre te influye positivamente, y dile “sí”.

Aunque después te sientas culpable, inevitablemente, consentirte con un buen postre te pone de buen humor. Esto es porque el cerebro asocia el sabor dulce con sentimientos positivos y recompensas.

Todo está en las porciones y horarios en los que consumas antojos dulces. Después de comer, deleitarte con un postre te ayudará a evitar  “pecar” entre comidas.

Las propias ventajas de las frutas, el cacao y otras semillas e ingredientes de cada postre son un buen argumento para comerlo. El cacao es antioxidante, la calabaza tiene altas cantidades de zinc, las fresas ayudan a evitar problemas cardiovasculares, la piña ayuda a la digestión…

Pero si esto no te convence, está comprobado que puede influir positivamente en tu forma de continuar el día, reduciendo la ansiedad y mejorando la circulación. Además, los carbohidratos y azúcares simples ayudan al cuerpo a liberar hormonas de la felicidad, como la serotonina, mejorando nuestro estado de ánimo.

Más frecuencia, menores porciones

Prohibirte un delicioso postre después de comer, puede traducirse en que te concedas un permiso nocturno para compensar, y luego pretendas evitar tu postre un mes entero. Lo mejor es hacer todo lo contrario, date gusto con mayor frecuencia, disfruta tu postre, pero cuida las porciones y las horas en las que lo consumes.

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